Aumentan los matrimonios mixtos
Las estadísticas indican un aumento de los matrimonios entre cristianos y musulmanes en la mayor parte de los países de Europa Occidental. El motivo principal parece ser la movilidad de las personas. Muchos musulmanes emigran a Europa y a Norteamérica, sea para encontrar trabajo o sea para huir de guerras y regímenes represivos. Otros muchos vienen, por breve tiempo, para cursar estudios superiores. En Occidente, estos musulmanes, generalmente varones, encuentran mujeres occidentales en sus puestos de trabajo, en la universidad, o en la zona donde viven, y la pareja decide esposarse. Es verdad, también, que cada vez más cristianos occidentales viajan hacia países de mayoría musulmana, por turismo, trabajo o estudio, se enamoran de una persona musulmana del lugar y se esposan.
La segunda razón de aumento de matrimonios entre cristianos y musulmanes está en el hecho de que, hasta el siglo pasado, la mayor parte de los matrimonios se decidían por las familias, que no contemplaban para los muchachos la posibilidad de esposarse fuera de su propia comunidad religiosa. En los tiempos modernos, en que cristianos y musulmanes generalmente eligen la pareja para el propio matrimonio según una "reciproca relación de amor", no sorprende que encuentren con frecuencia la pareja de otra religión.
El ideal religioso según el Cristianismo y el Islam
Musulmanes y cristianos tienen enseñanzas semejantes acerca del cónyuge ideal para el matrimonio. En el Islam, el cónyuge ideal para un hombre o una mujer musulmana es un creyente en Dios, incluso, practicante musulmán que vive según las enseñanzas morales y espirituales del Islam. Aunque no es considerado obligatorio para un musulmán esposar a un cónyuge musulmán, sin embargo, está fuertemente recomendado. El Corán concede que un hombre musulmán pueda esposar una mujer cristiana o hebrea, pero prohibe el matrimonio de una mujer musulmana con un cónyuge que no sea musulmán. Según la enseñanza islámica, el matrimonio es un contrato sagrado delante de Dios, en el que cada uno de los cónyuges tiene un solemne deber de vivir su parte del contrato.
Para los cristianos, el matrimonio es un sacramento, un acto en el que Cristo ofrece la gracia santificante de Dios a sus discípulos. La gracia donada por Cristo es invisible y sólo puede ser reconocida por la fe, pero sus efectos en un matrimonio cristiano son muy visibles: Una unión santa de dos Cristianos que testimonian el amor de Dios con la vida que realizan conjuntamente, la atmósfera que ellos crean cuando, si Dios quiere, puedan nacer los hijos que crecerán en los valores cristianos. De esto se concluye que el cónyuge ideal para un hombre o una mujer cristiana es una persona cristiana, un comprometido seguidor de Cristo, una persona que seriamente conozca la responsabilidad de vivir como un discípulo de Cristo, capaz de testimoniar en el mundo todo lo que Cristo enseña y encarna.
Está claro que ni el ideal Islámico ni el Cristiano se realizan siempre y, a pesar de que la pastoral Cristiana aconseja lo contrario, cristianos y musulmanes se esposan. Ya que esta es una realidad de nuestro tiempo, no es suficiente desaconsejar simplemente estos matrimonios. La Iglesia debe desarrollar un programa pastoral bien informado que incluya enseñanzas para antes del matrimonio y asistencia espiritual para el cónyuge Cristiano que lo ha contraído.
Consejos antes del matrimonio
Seria demasiado pesimista pensar por adelantado que los matrimonios entre católicos y musulmanes estén destinados al fracaso, o que el cónyuge Musulmán no respetará los derechos y los deberes religiosos del Cristiano. Existen muchos matrimonios Islamo-Cristianos que tienen éxito, y muchos cónyuges musulmanes que son fieles a los acuerdos tomados y permiten a sus esposas cristianas educar a sus hijos en la fe Cristiana. Yo tengo compañeros en la congregación religiosa cuya madre o cuyo padre es musulmán, y manifiestan que el progenitor musulmán se enorgullece cuando un hijo suyo se hace sacerdote o religiosa. La realidad humana es con frecuencia mucho mas compleja de cuanto se pueda expresar en las normas generales.
Si embargo, es importante que, antes del matrimonio, el cónyuge cristiano este bien informado sobre las posibles dificultades que podrían surgir en un matrimonio misto. Como ya se dijo anteriormente, la mujer musulmana puede contraer matrimonio solamente con un hombre musulmán, al contrario el matrimonio no será reconocido en el Islam. Así, un hombre cristiano que intente esposar una musulmana, muy probablemente será sometido a presiones por parte de la novia para que se convierta al Islam y así el matrimonio pueda ser considerado válido según la ley islámica.
La situación es distinta cuando es la mujer la cristiana. Porque un musulmán puede esposar una mujer cristiana, ella no esta obligada por la ley islámica a convertirse. Ella puede permanecer cristiana, y la mayor parte de los matrimonios Cristiano-Musulmanes es de este tipo. No obstante, ella puede encontrar fuertes presiones para que se convierta, generalmente provenientes de la familia de su marido, incluso cuando el mismo marido no es un musulmán ferviente y practicante. Si los padres del marido son musulmanes devotos, ellos desean que su nuera sea musulmana, para que los nietos crezcan en esa fe. Ellos se preguntan cómo podrá la nuera enseñar a sus hijos las oraciones islámicas o introducirles en la práctica del ayuno durante el Ramadán si ella misma no es musulmana. Si la pareja decide residir en el país nativo del marido es probable que las presiones sean todavía más insistentes.
El divorcio esta permitido en el Islam, aunque fuertemente desaconsejado. Según la ley islámica tanto el marido como la mujer pueden pasar al divorcio, aunque es mucho más frecuente que sea el marido quien divorcie a la mujer. En caso del divorcio, es habitual que el marido conserve los hijos, lo contrario a cuanto sucede entre los Cristianos. En la situación emotiva de rencor, que con frecuencia acompaña los últimos periodos de un matrimonio infeliz, cuando los dos cónyuges son empujados por la rabia y el deseo de ofensa, más que preguntarse qué será mejor par los niños, el hombre musulmán habitualmente encontrará en el sistema legislativo islámico más apoyo para conservar a los niños. Muchos casos largamente publicitados, algunos de los cuales has sido tratados en películas conocidas, dramatizan el dolor y el sufrimiento que debe soportar la madre que pierde el derecho a conservar a sus hijos. Se puede sostener que las heridas espirituales de un matrimonio roto son mucho más profundas cuando se trata de un matrimonio de religión mista. Por ello, se debe aclarar a la mujer cristiana durante la preparación precedente al matrimonio que, en el caso de que termine el matrimonio con un divorcio, ella muy probablemente perderá la custodia de los hijos.
Según la ley Islámica, un hombre musulmán puede tomar otra esposa sin divorciarse de la primera, hasta un total de cuatro. No se trata de enfatizar este problema, ya que menos del 1% de los musulmanes son polígamos. Muchas naciones de mayoría musulmana tienen severas restricciones respecto a la poligamia, requiriendo habitualmente el permiso de la primera mujer y que el marido pruebe tener posibilidad económica de mantener dos familias. Algunos países de mayoría musulmana, como Turquía, Bosnia y las repúblicas de Asia central, prohíben categóricamente la poligamia. No obstante, una mujer cristiana que trate de esposar a un hombre musulmán debe ser informada de que esa posibilidad es real, y las novias deben ser estimuladas a discutir este tema seriamente antes de que se celebre el matrimonio.
Cuidado pastoral para las mujeres en los matrimonios mixtos
Las mujeres cristianas casadas con hombres musulmanes con frecuencia se sienten abandonadas por la Iglesia. Esto es especialmente cierto cuando ellas han contraído un matrimonio civil y viven en un ambiente Islámico, el de la gran familia de sus maridos. La Iglesia debe ofrecer un cuidado pastoral a estas mujeres para sostenerles, en cuento sea posible, en la práctica de su fe cristiana. En algunas partes, las Diócesis han organizado grupos de discusión, catequesis, jornadas de reunión y retiro para las mujeres en matrimonios Cristiano-Musulmanes.
Estas mujeres tienen, también, necesidad de una sólida base de conocimiento del Islam, ya que el conocimiento que tienen los maridos de su propia religión con frecuencia es rudimentario y mezclado con normas culturales que pueden, incluso, ser diferentes de la moderna enseñanza Islámica. El Papa Juan Pablo II, en un discurso a los Obispos del Norte de África, indicaba que los matrimonios Cristiano-Musulmanes ofrecen una "oportunidad privilegiada" para el diálogo. El cónyuge cristiano que está fuertemente empeñado y convencido de su propia fe puede, con la palabra y con el ejemplo, ofrecer testimonio de la enseñanza de Cristo con pleno respeto hacia la religión Musulmana de la esposa. Este comportamiento no es fácil. Para lograr hacer esto, un Cristiano debe tener una adecuada preparación y el comprensivo apoyo de sus hermanos Cristianos.
Thomas Michel, S.J.
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